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¿En que consiste el tratamiento médico?
El tratamiento médico se utiliza en las várices grado
I y II y consiste en la administración de un medicamento
específico dentro de venas enfermas utilizando jeringas con
agujas muy finas para que no produzcan dolor. Este medicamento,
al estar en contacto con las paredes de las venas, produce una reacción
inflamatoria que hace que estas paredes se " peguen "
entre sí (se esclerosen) evitando que la várice se
pueda reproducir.
¿En qué consiste el tratamiento quirúrgico?
El tratamiento quirúrgico, que se utiliza sólo en
las várices Grado III y IV, consiste en la eliminación
a través de una técnica quirúrgica específica,
del grupo de venas enfermas en el caso de las Grado III y además
las comunicantes en el caso de las de Grado IV. Dicha operación
es bastante segura, con anestesia generalmente peridural y sin complicaciones
en la inmensa mayoría de los casos. La evolución,
además de ser satisfactoria es muy rápida ya que el
paciente es egresado a la mañana siguiente y se va CAMINANDO
a su casa; igualmente dicho tratamiento produce CURACIÓN
TOTAL, al ser eliminadas las venas enfermas.
Tratamiento de la Úlcera Varicosa
El tratamiento curativo definitivo para la úlcera varicosa
es quirúrgico. Para poder realizar dicha intervención
es indispensable el tratamiento médico previo con curas avanzadas,
para que al disminuir rápidamente el diámetro de la
úlcera e igualmente la profundidad de la misma, se pueda
garantizar el éxito de esta intervención.
Estas curas avanzadas se realizan fundamentalmente con los apósitos
de carboximetilcelulosa al 100 % en un sistema de hidrofibra, lo
cual le permite una altísima capacidad de absorción
de exudado hasta 30 veces su peso, el mayor del mercado, asociado
a un sistema de control lateral que evita que el exudado esté
en contacto con la piel sana y se produzca maceración del
tejido alrededor de la úlcera.
La razón de esta alta capacidad de absorción de exudado
y de control lateral es debido a que éste es captado en el
interior de la hidrofibra y no entre las fibras, como ocurre con
el resto de los apósitos. Unido a esta característica,
captura a las bacterias en su interior evitando así su proliferación
en la úlcera.
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